de Nota

¿Qué ha pasado con el Tiempo?

29 Junio, 2005 @ Hora 04:43:10 PM



Estoy haciendo un curso sobre ortografía y redacción. Resulta muy agradable retomar los viejos conocimientos y revisarlos, para poder ponerlos mejor en práctica. Justo porque dispongo del tiempo necesario y escribir, así como leer, es una de las actividades que más satisfacciones puede aportar al ser humano. Pero precisamente, mientras estudiaba una de estas clases acerca de cómo escribir cartas, me llamó la atención la premisa en la que se basa el estilo moderno para redactarlas.

Es cierto que el ritmo es uno de los elementos más importantes en la prosa y la poesía, que es necesario considerar a la hora de transmitir la esencia de lo que queremos contar en un relato, un poema o una carta. También es muy cierto que las frases cortas nos transmiten la información de una forma inmediata, si las ideas que contienen son lo suficientemente precisas. Está claro que la concisión, la claridad y la sencillez dominan en el lenguaje moderno, tanto en el ámbito comercial y publicitario como en el coloquial. Todo esto, debido a que ya no nos podemos permitir perder el tiempo en explicaciones divagantes y en largos preámbulos para llegar al meollo de una idea.

El tiempo es oro, decían los abuelos. El tiempo es dinero, dicen nuestros hijos. Frases cortas, inmediatas, que nos transmiten una idea precisa. Si somos capaces de valorar el tiempo de esa forma, hasta el punto de transformar nuestra manera de comunicarnos, hemos llegado a una síntesis muy interesante. Pero si sabemos aprovechar el tiempo, que es de lo que en realidad se trata, ¿qué es lo que estamos sacando en provecho de nuestro propio lenguaje? Esta reflexión me vino a la mente cuando leí la lección sobre la redacción moderna, que decía: “Debido a que hoy la gente no tiene tiempo para leer tanto...”. Esta idea simplemente me pareció absurda.

¿Cómo es posible que hayamos llegado a perder la noción de la valía del tiempo, para no aprovechar de él lo verdaderamente valioso? Si nuestra cultura y nuestra civilización ha logrado técnicamente, avances jamás soñados hace apenas medio siglo. Si los artilugios propios de nuestra sociedad moderna, como el teléfono móvil, la comunicación digital y los ordenadores se han integrado tan exitosamente en nuestra forma de vida y de comunicación; es porque a través de ellos nuestras vidas, se supone, se han hecho menos complicadas. Esos aparatos, fruto de la técnica de nuestra época moderna, fueron concebidos precisamente con la idea de permitirle a ser humano disfrutar de vidas más ociosas y satisfactorias. Esto es, ganar tiempo. ¿Cómo es que ahora no hay suficiente tiempo para actividades provechosas? ¿Cuáles son, entonces nuestras verdaderas prioridades?

Sólo me proponía advertir aquí cierta paradoja, con el deseo de propiciar alguna reflexión sobre el tiempo que dedicamos a la lectura. Pues la lectura es la base de la transmisión de nuestros conocimientos, de nuestra cultura. Si la relegamos paulatinamente por falta de tiempo, lo que vamos a perder será a la larga, mucho más valioso que todo el oro del mundo.





Autor: Esperanza Theis | Texto permalink




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