
Sólo necesito 60 segundos para dejar constancia de la lamentable pérdida que el mundo del teatro soporta dia a dia. Sí, el teatro se muere y se desangra con pérdidas tan insoportables y desgraciadas como la del Sr. Rajoy o la del Sr. Aznar. Actores del método, convincentes y preparados, que surgen en generación espontánea cada demasiado tiempo. Primero, tuvimos que ver como nuestro pequeño soldadito, el señorito Aznar, hacía sus mejores interpretaciones dentro y fuera de España, pero siempre lejos de nosotros, lejos de los que amamos el teatro. Y es que, ¿a qué actor no le hubiera gustado contar con un maestro de la interpretación como Josemi, como a mi me gusta nombrarle para sentirle algo más cercano, o si acaso como Mariano?Nuestro amigo Mariano...
Debo confesarlo, y quiero que el mundo entero lo sepa, yo también muero un poco cada dia. Cada noche, en mi vuelta cotidiana a casa, cansado y deshecho por el devenir de mi vida, tan sólo me siento alentado por la esperanza de encontrar un destello de luz en la pequeña pantalla. Busco desaforadamente el canal en el que pueda encontrar un momento de Mariano, un momento de lucidez. Y es que, si tuviera que destacar tan sólo una de sus virtudes, acaso esta sería su declamar casi cervantino. Se me cae el alma a los pies, yo, que soy un actorcillo de poca monta, cuando contemplo como voltea su lengua de comediante poco antes se asomar hasta sus labios inyectados en sangre, y al punto, proyectar como un ruiseñor ese sonido sibilante y sibilino, sólo accesible para los grandes actores. Todavía hoy, sigo aprendiendo para llegar a ser un gran actor, pero esto me hace poner los pies en la tierra. Y es que aún hoy recuerdo la magistral interpretación de clown que Josemi regaló en las Azores, sin palabras, y haciendo una demostración de mímica inigualable, junto a los grandes del mundo.
Para rematar la faena, en mi última clase antes de decidir abandonar el oficio de intérprete, Mariano volvió a hacer una demonstración de garra actoral. Ayer, después de que su Maestro, y de alguna forma también nuestro, el Sr. Aznar, tomara la decisión de entrar en una guerra de miedos e intereses económicos, injustificada y sin fundamentos, una guerra de destrucción masiva, donde quienes fueron destruídos masivamente fueron los ciudadanos iraquíes, después de que Josemi, ni se despeinara cuando las calles de España entera vomitaran al 90% de una nación que se pronunciaba en contra de lo que parecía una atrocidad. Después y sólo después de que murieran a nuestro lado, como lo hacen a diario en Oriente medio, más de 190 víctimas de un atentado terrorista, emergente de una guerra terrorista, así, con todo, Mariano lo hizo. Él, haciendo uso del verbo y apelando a la memoria de los sentimientos, que ni el mismisimo Stanislavski, Mariano salió a la palestra y a mí me cautivó. Derramó por su boca, como si algo totalmente coherente estuviese diciendo, y sin atisbar ni un solo destello de duda, lo siguiente: "No han contado con nosotros en su decisión de la retirada de las tropas españolas de Irak".
Sencillamente me fascinó. Sólo un gran actor, hijo de... un gran maestro, podría hacerme creible lo que el dijo. Sólo, los grandes mentirosos, que son al fín y al cabo los grandes actores, podrían creerse y hacer creer al público una contradicción tan desmesurada y falaz, teniendo en cuenta la política despótica, sobervia y unilateral en sus decisiones, llevada a cabo por su propio partido durante ocho años.
Más tarde pensé, además de un gran actor, Mariano es un bromista.
Cronopio de puntillas.
